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Taller infantil. Preparados para conservar nuestro patrimonio cultural

No importa el sol inclemente bajo sus cabezas, tampoco mancharse la ropa y menos aún el ensuciarse. Para estos niños no hay nada como sacudir el polvo y descubrir vestigios de cerámica, textiles o incluso restos humanos, porque a lo que ellos juegan es a historia pura.

El antropólogo José Pablo Baraybar creó junto a otros especialistas el programa de arqueología infantil, allá por 1981, a pesar de las discusiones que se originaron para saber si era rentable o no. Pero se alegra de que haya funcionado y que esté vigente hasta hoy. Incluso una de sus colaboradoras en la actualidad –que sigue un doctorado– fue alumna suya de pequeña en el grupo de los juniors, grupo del cual este verano forman parte sus hijos.

 

Educando con arqueología

Hernán Silvera La Torre es el arqueólogo encargado del taller para niños que brinda la Huaca Pucllana, cuyo objetivo principal es concientizar a los niños en la conservación y protección del patrimonio cultural, ayudándolos a tener más identidad y autoestima, que son pilares básicos para la formación integral de los niños.

Esta formación la hacen de manera amena y divertida, enseñándoles la historia con entretenimiento, realizando las actividades directas que un arqueólogo hace diariamente, como lo son los procesos de excavación, recolección y análisis. Durante los ejercicios de excavación, exploran y retiran una gran cantidad de rellenos, descubriendo estructuras preparadas para ser analizadas por los infantes.

El encargado nos detalla que los niños en el análisis de óseos pueden reconocer lo que es edad, sexo y algunos cuadros patológicos; todo esto dentro de un espacio libre y divertido, en donde no se puedan estresar ni complicarse; por el contrario, la finalidad es que puedan captar de forma directa el proceso de la historia.

Los niños también aprenden técnicas de textilería en bastidor y cestería, que es una forma de conocer como el antiguo poblador de nuestra ciudad trabajaba el algodón y el pelo de camélido para poder vestirse. La profesora especializada nos cuenta que la técnica que aplicaban los waris era la del tapiz (el entrelazado) y utilizaban como material la totora y el junco, y esto es precisamente lo aprenden los pequeños integrantes de este taller de arqueología.

 

Reconociendo la huaca

La Huaca Pucllana es un vasto complejo arqueológico que pertenece a la cultura Lima (200-700 d. de C.), que abarca seis hectáreas (en la actualidad). En su época de esplendor, tuvo una mayor extensión, que fue perdiendo debido a la explosión demográfica. Tras la llegada del Imperio wari, el templo fue abandonado y convertido en un cementerio de élite; luego pasó a ser un repositorio de ofrendas y lugar de residencia de la cultura Ychsma, hasta que llegaron los españoles.

El nombre Pucllana (vocablo quechua que se deriva del verbo pucllay, que significa ‘jugar’) es de origen colonial. La etnohistoriadora María Rostworowski da a conocer que en documentos coloniales el curaca don Pedro Chumbi Charnan, de Huatca, menciona el sitio de Pugliana como uno de los límites de sus posesiones; otros documentos coloniales hablan de este con el nombre de Pullana o Puliana.

Lo que hoy se puede apreciar es la pirámide, donde se celebraban cultos ceremoniales, y la parte baja, que formaba la zona administrativa. Aquí también se desarrollaban actividades económicas como pesca, agricultura y ganadería, siendo la pesca la principal, la que era honrada a través de su divinidad el tiburón, al que ofrecían mujeres de entre 12 y 25 años de edad.

El sitio está edificado a base de pequeños rectángulos hechos de adobe y a mano, para los cuales no utilizaban moldes. Los que hicieron de tal forma que crearon una técnica constructiva, la del librero, porque si colocas el rectángulo de forma vertical, da la impresión de ver un estante de libros. Asimismo, los muros son de forma trapezoidal, originando una técnica antisísmica.

 

Recreación de rituales

La Municipalidad de Miraflores ha puesto en práctica la recreación de rituales prehispánicos de la cultura Ychsma (1000-1470 d. de C), una nueva zona que se incorpora a los circuitos turísticos que brinda el Complejo Arqueológico de Huaca Pucllana.

Esta recreación es resultado de los últimos hallazgos realizados durante los cuatro años de excavaciones en la ladera oeste de la gran pirámide, donde se han descubierto restos de estos antiguos rituales, así como arquitectura rústica, característica de los antepasados de la cultura Lima (200-700 d. de C). Los estudios realizados detallan cómo los ocupantes de estos antiguos templos se refugiaron en estos espacios con la idea de ser protegidos por las antiguas divinidades marinas adoradas en el lugar.

 

 




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